El hallazgo del cuerpo de Ramiro Nast dentro de una heladera en un zanjón ferroviario de Funes dio un giro dramático. Tras un fin de semana de búsqueda desesperada, su madre rompió el silencio y vinculó directamente el desenlace con personas que operan en la zona del hallazgo, en Paysandú y Tomás de la Torre: “Lo único que sé es que gente de este barrio comercializa y que tienen que ver ellos con la muerte de mi hijo”, sentenció.
Ramiro, quien trabajaba en un supermercado local, había perdido contacto con su madre el jueves por la noche. Al notar que el viernes no se presentó a su puesto laboral y que su teléfono permanecía apagado, su familia y amigos iniciaron un rastrillaje por toda la ciudad que culminó este lunes con el operativo de rescate en calles Paysandú y Tomás de la Torre.
«Perdí contacto el jueves a la noche y me enteré al otro día que no había ido a trabajar», relató la mujer, quien además aclaró que el joven no tenía ninguna vinculación con la persona que resultó detenida durante el procedimiento. La madre subrayó que el joven contaba con un fuerte respaldo social: «A mi hijo lo amaba todo el mundo; la misma policía se quedó sorprendida de que lo salieron a buscar todos».
Durante el fin de semana, grupos de amigos recorrieron las calles de la ciudad y se pusieron a disposición de las fuerzas de seguridad para aportar datos. «Ramiro era un chico con un corazón muy grande», lo recordó su madre en medio del dolor por un hecho que conmociona a la comunidad y que ahora espera los resultados de la autopsia para determinar las causas del deceso.
La investigación judicial se centra ahora en reconstruir las últimas horas de Nast y verificar la denuncia pública de la familia sobre la presencia de puntos de venta de droga en el sector. El impacto local es profundo, dado que el despliegue de los bomberos y la PDI en una zona tan transitada visibilizó una problemática que los vecinos vinculan con hechos de inseguridad recurrentes.
















































