La Semana Santa dejó en Funes un nivel de actividad que, si bien no desentonó con lo que suele generar un fin de semana largo, mostró con claridad un rasgo que ya se repite en distintos rubros: un consumo más medido, con clientes que comparan, eligen y priorizan opciones convenientes.
Desde la Asociación Empresaria de Funes (AEF) trazaron un balance moderado del movimiento registrado durante esos días y remarcaron que la fecha volvió a movilizar a sectores vinculados a la gastronomía, la panificación, los chocolates, los pescados y otros productos típicos de Pascua. A la vez, advirtieron que la demanda estuvo atravesada por una mayor cautela al momento de comprar.
En diálogo con InfoFunes, el titular de la entidad, Germán Nocera, explicó que no hubo un indicador único de variación de precios para los productos característicos de esta fecha, aunque sí se observó una tendencia general en línea con el contexto inflacionario. Según describió, los artículos de Semana Santa se movieron en valores cercanos a la inflación interanual provincial, que ronda entre el 30% y el 35%, aunque con diferencias según el rubro.
En ese esquema, los panificados aparecieron entre los segmentos con mayores variaciones. De acuerdo con el relevamiento que realizan desde el sector, en muchos casos los incrementos se ubicaron entre el 30% y el 50%, una dispersión que también se hizo visible en otros productos de la canasta de Pascuas, según la calidad, la marca y el tipo de elaboración.
Más que un porcentaje homogéneo, lo que dejó esta Semana Santa fue un mapa de precios muy variado. En ese contexto, los comercios apelaron a promociones, combos y alternativas de distinto valor para sostener el interés del público y evitar una retracción mayor de la demanda.
Desde la AEF señalaron que esa estrategia fue clave en una fecha que suele tener un peso especial para la actividad comercial local. La presencia de visitantes y el movimiento propio que genera Funes durante los fines de semana largos también aportaron al desempeño de la gastronomía, los servicios y distintos negocios de la ciudad.
Con todo, el balance que surge es el de una Semana Santa con circulación y consumo, pero lejos de una lógica expansiva. Hubo compras, movimiento y actividad en sectores puntuales, aunque bajo una dinámica marcada por la prudencia del cliente y por el esfuerzo de los comerciantes para ofrecer opciones accesibles en un escenario todavía ajustado.
















































