Un adolescente de 15 años mató a un estudiante de 13 y dejó heridos a otros ocho —dos de ellos hospitalizados— tras un ataque armado dentro de una escuela de San Cristóbal, en Santa Fe. Aunque se trata de un homicidio, no podrá ser condenado penalmente.
La clave está en el momento en que ocurrió el hecho. El nuevo Régimen Penal Juvenil fue promulgado en febrero y baja la edad de imputabilidad a los 14 años, pero todavía no está en vigencia. La propia ley fija un plazo de 180 días para su aplicación, que aún no se cumplió.
Por eso, el caso queda bajo la normativa anterior, que establece que solo pueden ser juzgados penalmente los mayores de 16 años. En ese marco, el autor del ataque no puede ser sometido a un proceso penal ni recibir una condena.
De todos modos, eso no implica que no haya intervención judicial. Al tratarse de un menor no punible, el juez puede disponer medidas tutelares, como seguimiento, contención institucional o incluso la internación en un instituto.
El ataque ocurrió durante un acto escolar en el patio interno de la institución. El adolescente ingresó con una escopeta oculta en una funda de guitarra y efectuó varios disparos contra sus compañeros, lo que desató una escena de corridas y pánico dentro del edificio. Tras el hecho, fue reducido por un asistente escolar, identificado como Fabio, y quedó a disposición de la Justicia de menores.
Fuentes oficiales señalaron que el agresor no tenía antecedentes de conducta violenta y que su entorno escolar no había registrado señales previas de alerta. Mientras avanzaba la investigación, el caso volvió a poner en foco los límites del sistema frente a hechos de extrema gravedad como estos.













































