Un nuevo aumento en los combustibles volvió a impactar en los surtidores de Funes este lunes 30 de marzo, con subas en todas las petroleras y en casi todas las categorías. El ajuste se sintió tanto en naftas como en diésel y volvió a recalcular el costo de llenar el tanque en la ciudad.
Detrás de estas actualizaciones aparecen factores que ya se repiten: la suba del petróleo a nivel internacional, tensiones geopolíticas —especialmente en Medio Oriente— y el encarecimiento de los costos logísticos. A eso se suma el movimiento del tipo de cambio y la política de precios de las petroleras, que vienen ajustando de forma escalonada.
En naftas, YPF sigue posicionándose como la opción más económica en Funes. La súper quedó en $2062, seguida por Puma ($2082), Axion ($2089) y Shell, que se mantiene como la más cara con $2142. En premium, la brecha se amplía: YPF Infinia cuesta $2192, Puma $2254, Axion Quantium $2259 y Shell V-Power lidera con $2378.
En diésel, el esquema es similar. YPF vuelve a ser la más barata con Ultra en $2205, seguida por Puma ($2256) y Axion ($2299), mientras que Shell se ubica en el mismo nivel con $2299. En las versiones premium, YPF Infinia Diesel está en $2396, Puma Ion Diesel en $2453, Axion Quantium Diesel en $2469 y Shell V-Power Diesel vuelve a ser la más cara con $2544. En paralelo, el GNC se mantiene estable en $799 en todas las estaciones.
Si se compara con los valores de la semana pasada, el aumento fue generalizado aunque con distintas intensidades. En YPF, la nafta súper pasó de $2042 a $2062 (+$20), Infinia de $2169 a $2192 (+$23), Ultra Diesel de $2184 a $2205 (+$21) e Infinia Diesel de $2371 a $2396 (+$25). En promedio, las subas rondan entre $20 y $30 por litro, consolidando una tendencia alcista que se viene sosteniendo en las últimas semanas.
En términos porcentuales, los incrementos se ubican en torno al 1% en un solo día, según el tipo de combustible. Se trata de ajustes que antes se distribuían a lo largo del mes y que ahora se aplican de forma inmediata, lo que acelera el impacto en el bolsillo y mantiene la presión sobre el costo de moverse en la ciudad.















































