Los monopatines eléctricos se multiplican en Funes y ya forman parte del paisaje cotidiano: crecen fuerte dentro de los barrios cerrados, pero también empiezan a ganar lugar en calles, avenidas y zonas comerciales. En ese escenario, los llamados Vehículos de Movilidad Personal avanzan a mayor velocidad que la regulación local, que todavía presenta vacíos y zonas grises sobre su uso, circulación y controles.
El primer intento de ordenar este tipo de movilidad en Funes se dio en 2018, impulsado por la dupla radical de Pedro Giantenaso y Juan Ignacio Rimini, cuando el Concejo aprobó una ordenanza para regular los llamados rodados eléctricos y velocípedos ecológicos. La norma buscaba promover medios de transporte sustentables y reconocer una realidad que ya empezaba a crecer en la vía pública.
Sin embargo, ese marco nunca terminó de aplicarse de forma plena: la ordenanza fue vetada inicialmente por el Ejecutivo, luego el veto fue levantado, pero nunca se avanzó en su reglamentación, lo que dejó la normativa en una especie de limbo. Además, no contemplaba de forma específica a los monopatines eléctricos tal como se usan hoy. La regulación se enfocaba principalmente en motos eléctricas, bicicletas asistidas y bicimotos, con requisitos como registro municipal, patente u oblea identificatoria, uso de casco, licencia de conducir y seguro.
En 2024, el concejal radical Juan Ignacio Rimini volvió a impulsar el tema en el Concejo con un proyecto para regular los monopatines eléctricos y otros Vehículos de Movilidad Personal. La iniciativa buscaba definir esta categoría y fijar reglas claras de uso, como una velocidad máxima de 30 km/h, edad mínima de 16 años, uso obligatorio de casco y chaleco refractario, y la prohibición de circular por veredas.
En paralelo, el peronismo presentó una propuesta similar de la mano del concejal Martín Consiglio, que incluso avanzaba un poco más en algunos puntos. Ambos proyectos coincidían en los requisitos centrales, pero el del oficialismo incorporaba un registro municipal obligatorio, la exigencia de seguro de responsabilidad civil y restricciones más precisas de circulación en arterias clave como Ruta 9, Galindo y Fuerza Aérea. Más allá de las diferencias políticas, el diagnóstico fue compartido: hay que regular una movilidad que ya es parte del día a día en Funes.
Sin embargo, pese a que los proyectos avanzaron y pusieron el tema en agenda, la reglamentación y la instrumentación siguen siendo la gran cuenta pendiente. Sin esa bajada concreta, todavía no hay un esquema claro de multas, controles, registros ni restricciones, lo que deja a estos vehículos moviéndose en una zona gris dentro de la ciudad.
















































