Para «Memu» Giantenaso, el Club Atlético Funes (CAF, @clubatleticofunes) no es solo una institución deportiva; es el escenario de sus recuerdos de infancia entre raquetas de tenis y redes de vóley, y hoy, el lugar donde sus hijos forjan sus primeras amistades en la cancha de fútbol.
Sin embargo, su vínculo con la entidad tomó un giro trascendental a raíz del fatídico viernes 28 de marzo de 2025 con la caída de granizo histórica que destruyó casi por completo el club de toda su vida, con imágenes de techos caídos y estructuras devastadas que conmovieron a toda la sociedad funense.
“Fue increíble pasar por el club y verlo caído; ver a la gente agarrarse la cabeza, fue devastador para todos, socios o no, porque este lugar siempre estuvo ahí, en medio del pueblo”, recuerda hoy la flamante presidenta, quien todavía se estremece al pensar que, de haber ocurrido por la tarde con los niños entrenando, la historia habría sido una tragedia humana irreparable.
Impulsada por ese sentimiento de urgencia y amor filial, lo que comenzó como una colaboración en la subcomisión de fútbol junto a un grupo de padres se transformó en un compromiso institucional de mayor envergadura. Al notar el lógico agotamiento de la comisión directiva saliente tras el esfuerzo titánico de enfrentar los daños materiales, este grupo de padres decidió dar un paso al frente.
El proceso se dio de manera natural y consensuada, logrando una lista única que representa una unión histórica para la entidad. Giantenaso asumió el viernes 13 un nuevo rol, encabezar la flamante Comisión Directiva del club con la convicción de que ser mujer y madre le otorga una perspectiva esencial para los tiempos que corren. “Es un orgullo y confío plenamente en el grupo de personas que trabajan a la par; nuestra responsabilidad es reorganizarlo todo y estar siempre junto al socio, especialmente con los chicos”, dijo a InfoFunes.
El acto de asunción fue el cierre de una etapa dolorosa y el inicio de una reconstrucción cargada de esperanza. Aunque la comisión anterior organizó la ceremonia, el evento funcionó como un pase de posta simbólico y emotivo. Emilia recuerda con alivio aquel impacto inicial del granizo, pero hoy prefiere enfocar toda esa energía en la gestión que comienza. Su visión busca marcar una diferencia clara: convertir al club en un refugio seguro donde los jóvenes puedan alejarse de las pantallas y el sedentarismo.
Para la nueva presidenta, el desafío es atraer a una generación que hoy se siente tentada por la tecnología o la soledad del gimnasio, ofreciéndoles en cambio un lugar para “simplemente estar”, donde el deporte sea el vehículo para crear experiencias y amistades duraderas que beneficien su salud física y emocional.
El horizonte del Club Atlético Funes bajo esta nueva conducción se perfila ambicioso e inclusivo. Mientras trabajan intensamente en la reorganización interna tras las pérdidas edilicias, la comisión ya proyecta la apertura de nuevas disciplinas y una integración real con otros clubes y escuelas de la ciudad. La premisa es que nadie quede afuera: desde brindar espacios para centros que trabajan con niños con capacidades diferentes, hasta asegurar que los adultos mayores tengan actividades sociales con costos accesibles a la realidad de sus jubilaciones.
“Queremos lograr una gestión de crecimiento”, afirma Giantenaso, dejando en claro que el esfuerzo que hoy levanta los ladrillos del club está cimentado en un sueño colectivo: que el Atlético vuelva a ser, con más fuerza que nunca, el hogar de todos los funenses.














































