La crisis en Newell’s Old Boys alcanzó un punto crítico este domingo. En una jornada para el olvido, el equipo rosarino fue humillado 4-0 por Lanús en La Fortaleza, en un partido donde no mostró resistencia alguna y evidenció una alarmante falta de ideas y actitud. La contundente derrota no solo lo dejó en la última posición de la tabla anual, sino que también precipitó la renuncia de Roberto Sensini como director técnico, sumiendo a la «Lepra» en una de sus peores rachas institucionales y deportivas de los últimos tiempos. El estadio de Lanús fue testigo de una debacle que va más allá de un resultado adverso; fue la manifestación de un problema estructural que requiere soluciones urgentes.
El Desastre en La Fortaleza
Desde el pitido inicial, Lanús impuso su jerarquía y ambición. El equipo granate, bajo la dirección de un inspirado entrenador, aprovechó cada flaqueza de un Newell’s desorientado y sin alma. Los goles cayeron como un martillo sobre la moral rojinegra. Un tempranero tanto de penal abrió la cuenta, desdibujando cualquier esquema táctico que Sensini pudiera haber planteado. A partir de allí, fue un monólogo del local. Lanús desbordó por las bandas, controló el mediocampo y encontró espacios con una facilidad pasmosa. Antes del entretiempo, el marcador ya reflejaba un doloroso 3-0, con goles de cabeza y una brillante jugada colectiva que dejó en evidencia la fragilidad defensiva de la Lepra. En la segunda mitad, la historia no cambió: Newell’s intentó reaccionar más con vergüenza torera que con fútbol, pero solo consiguió exponerse aún más. El cuarto gol, promediando el segundo tiempo, fue la estocada final, un golazo que coronó una tarde brillante para el local y una pesadilla absoluta para el conjunto rosarino. La afición granate festejó al grito de «olé», dejando claro que no solo ganaron, sino que «bailaron» a su rival.
La Salida de Sensini: Un Final Anunciado
La renuncia de Roberto Sensini, aunque dolorosa, no sorprendió a nadie en el ambiente del fútbol argentino. «Boquita» había llegado a Newell’s con la promesa de revivir glorias pasadas, pero su ciclo estuvo marcado por la irregularidad y la falta de resultados contundentes. Si bien hubo destellos de buen juego en algunos partidos, la constante inestabilidad y la incapacidad de encontrar una identidad de equipo sólida pesaron demasiado. Las últimas semanas habían sido especialmente críticas, con derrotas consecutivas y actuaciones muy por debajo de las expectativas. La goleada frente a Lanús fue el punto de quiebre definitivo. Sensini, visiblemente afectado en la conferencia de prensa post-partido, anunció su decisión, asumiendo la responsabilidad por el mal momento del equipo. «Hicimos todo mal», se escuchó decir entre líneas, reflejando la frustración de un entrenador que no pudo revertir el declive. Su salida deja un vacío que la dirigencia deberá llenar con urgencia y sabiduría, en un momento donde la presión es máxima.
Newell’s en Caída Libre: ¿Qué Sigue para la Lepra?
La situación de Newell’s Old Boys es crítica. Ser el último equipo en la tabla anual no es solo un dato estadístico; es una señal de alarma que exige una profunda autocrítica y decisiones drásticas. Más allá de los resultados deportivos, la institución atraviesa momentos de turbulencia que se reflejan en el campo de juego. La falta de un proyecto deportivo a largo plazo, sumado a problemas financieros y la incesante rotación de entrenadores, ha erosionado la base del equipo. La urgencia ahora es doble: encontrar un nuevo director técnico que pueda inyectar un cambio de mentalidad y un plan de juego claro, y fortalecer un plantel que parece haber perdido la confianza. Nombres como Gerardo Martino o Jorge Sampaoli podrían sonar en el futuro, pero la realidad inmediata es encontrar a alguien que pueda sacar al equipo de esta espiral negativa. La «Lepra» necesita reconstruirse desde sus cimientos, no solo para escapar del fondo de la tabla, sino para evitar que esta crisis se profundice y amenace con consecuencias aún mayores en las próximas temporadas. El camino será largo y sinuoso, pero la hinchada rojinegra exige respuestas y un compromiso total para salir de esta situación límite.















































