La próxima semana, el pulso de las ciudades santafesinas se verá interrumpido por un silencio que nace de la falta de respuestas y el estancamiento de las negociaciones. Tras una instancia paritaria que no logró conciliar las exigencias de los trabajadores con las propuestas oficiales, la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (Festram) confirmó un paro total de actividades que se extenderá por 72 horas, abarcando los días miércoles 8, jueves 9 y viernes 10 de abril.
El corazón del conflicto no sólo radica en la disputa por una recomposición salarial urgente, sino también en lo que el gremio considera una postura inflexible y punitiva por parte de los mandatarios locales. Los intendentes condicionaron cualquier posibilidad de acuerdo a la aplicación de descuentos por los días no trabajados, una actitud que desde la Federación califican como un intento directo de disciplinamiento laboral. Para los representantes de los trabajadores, resulta inaceptable que se pretenda castigar el ejercicio de un derecho constitucional cuando el único objetivo de las medidas de fuerza es la defensa de un ingreso digno frente a la realidad económica actual.
Desde la organización sindical señalaron con preocupación la influencia del gobierno provincial. Según denuncian, a través de los intendentes paritarios aliados se busca erosionar y destruir la estructura de negociación salarial del sector municipal. Esta estrategia oficial, que suma la penosa decisión de desconocer el derecho de huelga, ha sido interpretada como un ataque a las bases mismas de la representación gremial.













































